Zona arqueológica de toniná

Te puedes imaginar un lugar que convine, impresionantes vestigios arqueológicos con bellos atractivos naturales.

Aunque suene como de película, la realidad supera la ficción y no es necesario imaginarlo, ese lugar existe y se localiza a 12 kilómetros de la ciudad de Ocosingo, a 115 kilómetros de Palenque y a 85 kilómetros de San Cristóbal las Casas, Chiapas.

Claro! Es la zona arqueológica de Toniná, en los verdes umbrales de la selva lacandona se localiza la acrópolis de Tonina, un tesoro arqueológico de Chiapas que, a causa de los descubrimientos ahí efectuados, está trazando nuevos horizontes en el conocimiento de los mayas antiguos y sus estrechas relaciones con otras culturas mesoamericanas, en especial la tolteca.

Quizás no hayas escuchado de ella, pero aquí te damos una pequeña introducción de un lugar magnifico que no debes dejar desapercibido en tus próximas vacaciones.

Pero antes, debes saber que es un espacio sagrado construido por una enorme montaña artificial construida sobre una pequeña cordillera natural de arcilla en el norte del valle de Ocosingo; imagínate, ésta fue forrada con siete enormes plataformas de piedra sobre las que se construyeron templos y palacios formando un laberinto monumental de más de 70 metros de altura, alrededor de la gran acrópolis, y por todo el valle, se distribuyeron las áreas de habitación y de cultivo.

Ahora sí… Al sitio se accede por la cancha del juego de pelota de los prisioneros, una de las mayores de su tiempo, situada en la gran plataforma, donde también se encuentra el altar de los sacrificios, al frente de este altar se localizó una escultura que representa el momento en que decapitan a un jugador de pelota. Sobre la plataforma hay templos, altares, palacios y plataformas aún sin excavar.

El Palacio del inframundo se esconde en la tercera plataforma, mientras que en la cuarta se halla el Palacio de las Grecas y la Guerra.

Sobre el talud de la sexta plataforma se ubica el mural de los Cuatro Soles, una especie de códice hecho en estuco que representa el mito de las cuatro eras cosmogónicas por las que atraviesa el mundo. En él, los soles de cada cielo están representados por cabezas humanas que caen. Sobresaliente es la representación del dios de la muerte que sostiene en sus manos la cabeza de un decapitado.

También en la sexta plataforma está el Templo del Monstruo de la Tierra, con la representación en estuco del monstruo devorando una esfera solar de piedra. Por último, sobre la séptima plataforma se levantan los templos de los Prisioneros y el del Espejo Humeante, el principal en el punto más elevado del conjunto, el más alto de Mesoamérica.

La visita a Toniná se completa con el estupendo Museo de Sitio inaugurado en 2000. Pero esta te lo contaremos en otra edición.

Uff… ¿Cuántas sorpresas más nos guarda Toniná? visitémosla para aprender algo de nosotros mismos.